
Si alguno de vosotros ha tenido la suerte alguna vez de estar en Tokio, seguro que habrá experimentado esa sensación apasionante que te invade cuando te sientes absolutamente pequeño y perdido en mitad de una jungla enorme en la que no entiendes absolutamente nada de lo que ves alrededor. Paseas por calles repletas de tiendas distribuidas en forma vertical, en enormes edificios, en donde pueden verse carteles en perfecto japonés para los japoneses pero ilegibles para el resto de los mortales. Al segundo día te das cuenta de que lo único que te salva son los signos y símbolos que hay por toda la ciudad, y que explican las cosas en la lengua más universal que existe: la visual. Es curioso ver como Tokio está lleno de pictogramas de todo tipo y que indican todo tipo de cosas; además, muchos de ellos, aunque universales, están diseñados con ese toque “manga” que tanto caracteriza al país del sol naciente. Pues bien, pingmag le ha pedido al diseñador Kazuhisa Yamamoto de Donny Grafiks que recorra la ciudad de Tokio buscando los pictogramas más interesantes de la gran urbe. Algunos como los de “policía”, “cruce de bicis” o “prohibido aparcar carros” tienen su miga.




A todos los que hemos estado allí nos entra cierta nostalgia al verlos.
Otra de las cosas más sorprendentes que tiene Japón y que a los turistas nos alucina es la cantidad de japos que entran en el metro, se sientan y como si estuvieran afectados por algún tipo de extraña bacteria se quedan totalmente dormidos. Lo más alucinante es que su reloj biológico les despierta segundos antes de llegar a la parada. La primera vez que entras en un metro y lo ves, piensas que echan algo raro en el aire acondicionado ya que ves cómo casi medio vagón se ha quedado sobado. Es como si lo de dormir en el metro formara parte de la cutura japonesa, como lo de comer pesacado crudo, leer manga o dormir en hoteles tubo. Abajo tenéis algunas fotos que uno de nuestros creativos hizo en el metro durante su viaje a Tokio, pero si váis a flickr encontraréis muchas más fotos de turistas que se vieron sorprendidos por una ola de extraña somnolencia en los vagones de metro de la ciudad más grande del país del sol naciente.
