Si tienes prisa, hazte el sueco.

Un amigo de un amigo me contó hace un par de días una historieta sobre un amigo de un amigo que trabaja para Volvo.

Es una reflexión que pone en contraposición dos culturas muy diferentes. La de los Suecos frente a la nuestra (o a la americana, a la alemana, a la japonesa o a la mayoría del mundo moderno). Es la cultura del SlowDown y el respeto consiguiente a la comunidad. La búsqueda de resultados globales frente a la vorágine de beneficios a corto plazo y la exaltación del individualismo a la que estamos acostumbrados.

Esta cultura aboga por los beneficios de tomarse las cosas con más calma, ponderar decisiones, consultar en grupo, dar tiempo a las cosas para que tomen su curso y por creer en crecimientos orgánicos más que en pedir “double-digit-growth” continuos. Pero para ilustrar si asesorar por el SlowDown puede ser más lucrativo a largo plazo, vamos a ver qué os parece esta estadística:

1. Suecia tiene tan sólo nueve millones de habitantes.
2. Empresas de capital sueco: Volvo, Skandia, Ericsson, Electrolux, ABB, Nokia, Nobel Biocare , IKEA, etc. Nada mal, ¿no? Para tener una idea de la importancia de ellas basta mencionar que Volvo es la que fabrica los motores propulsores para los cohetes de la NASA.

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Y ahora, para ilustrar la mentalidad Slowdown y la manera en que eso afecta al respeto a la comunidad, prefiero en lugar de compartir los datos de cómo tratan temas sociales como sanidad o la maternidad o la ecología, compartir con vosotros la historieta de ese amigo de un amigo:

“La primera vez que fui para Suecia, en 1990, uno de mis colegas suecos me recogía del hotel todas las mañanas. Estábamos a principios del invierno, hacía frío y nevisca.

Llegábamos temprano a la Volvo y él estacionaba el auto muy lejos de la puerta de entrada (son 2000 empleados que van en coche a la empresa). El primer día no hice comentario alguno, tampoco el segundo, o el tercero.

En los días siguientes, ya con un poco más de confianza, una mañana le pregunté a mi colega:

“¿Tienen ustedes lugar fijo para estacionar aquí?, pues noté que llegamos temprano, con el estacionamiento vacío y dejaste el coche al final de todo…”.
Y él me respondió simplemente:

“Es que como llegamos temprano tenemos tiempo para caminar, y quien llega más tarde, ya va a llegar retrasado y es mejor que encuentre lugar más cerca de la puerta. ¿No te parece?”

Imaginen la cara que puse. Y con ella fue suficiente para que yo revisara en profundidad todos mis conceptos anteriores.”

Creo que este ejemplo habla por sí solo. Sé que nada de esto es nuevo y que hay númerosos estudios de mercado, de tendencias, de webs que hablan sobre movimientos que se adhieren al “Slow” (mirad Slow Food o Slow Europe o los Downshiftings o etc). Todos ellos hablan sobre la importancia de saborear el momento y el volver a valores humanos y de comunidad, huyendo del individualismo y las ganancias a corto plazo.

Así que si tú has decidido leer este artículo hasta el final me gustaría que, además de aprender algo más sobre los Suecos, vieras a tu compañero de una manera diferente e incluso pararte a pensar dos veces sobre alguna decisión que corría mucha prisa. Gracias por tomarte unos minutos para poder llegar hasta esta línea, quizás ahora ya estés más cerca del SlowDown.

-Slowsex

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-Slowlife

-Slowcities

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