Video Artistas en el Reina Sofía

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Según lo expertos, podríamos definir el video arte como el arte del presente. Aprovechando una reciente estancia en Madrid, pasamos a ver la exposición que organiza el Museo de Arte Reina Sofía , que recoge algunos de los trabajos más representativos de la primera generación de video artistas (1963-1986).

El vídeo, la televisión, el sonido y el telespectador pasan a ser un todo que completa una obra. Durante la visita es muy revelador ver cómo diferentes artistas como Bill Viola, Eugènia Balcells, Juan Downey, David Lamelas, etcétera, indagan en nuevas formas de expresión y proponen al visitante un viaje sensorial que despierta la curiosidad y los sentidos de cualquiera que se dedique al audiovisual.Todas las obras expuestas son impactantes, por destacar algunas, citaremos un par.

Heracles-Hercules King Kong, de Ulrike Rosenbach, una obra monumental en la que podemos ver fotografiado en blanco y negro el Hércules Farnesio que sostiene debajo del brazo una televisión en la que aparece el rostro de una mujer que inspira y espira. Cada vez que inspira la imagen de la mujer se desenfoca, cuando espira, la imagen se enfoca. Nos gustó la comicidad que se establece con la referencia a King Kong en el título y el contraste entre el concepto clásico del hombre y el de la mujer: moderna, televisiva y maquillada. El hombre es mármol y la mujer inspira y espira.

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Otra de las obras que llamaron nuestra atención fue “Room for St. John of the cross”, de Bill Viola. Consiste en una proyección en una gran pantalla de la vista desde el pico de una montaña, se oye la violencia del viento chocando contra el micrófono y, delante, un pequeño cubo con un agujero por el que se puede meter la cabeza. Es un cubo hecho de material aislante, uno deja de oír el viento y sólo se oye, locutado de una forma muy grave, poemas de San Juan de la Cruz. En el interior del cubo hay una mesa de madera, un pedazo de pan y una pequeña televisión. Es una instalación muy freak pero muy chula.

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Si tenéis oportunidad de acercaros a Madrid a ver la exposición, no os la perdáis. Vale realmente la pena y uno aprende que hay que perderle el miedo a la imagen en movimiento como algo estanco, que sólo puede pasar en la televisión. Podemos sacar a la calle una cámara, un monitor, unos altavoces y hacer que la gente sienta lo que queremos proponerles.

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