Ya no somos cuatro frikis
Hace poco hablábamos con un cliente sobre la cantidad de gente que juega a los videojuegos. Fue curioso observar como la palabra “friki” salió en más de una ocasión, entre risas de los presentes y bromas que hacían alusión a alguno de los chicos del departamento creativo que gastan parte de su tiempo de ocio en esta actividad. De la charla generalista y con cierta sorna sobre los jugadores, se pasó a un diálogo más concreto que trataba sobre el mercado de los videojuegos y cómo éste está creciendo a pasos de gigante. Todos nos asombrábamos de las cifras. Sin embargo, a algunos nos daba la sensación de que al resto de los presentes a la charla les paracía una simple anécdota y que el tema de los videojuegos no era demasiado importante, algo así como un “todo esto está muy bien pero creo que de momento no interesa demasiado”.
Dos días después salen a la luz las cifras de ventas de Halo 3. Vemos que un solo videojuego ha recaudado más dinero en un sólo día que lo que las películas de Spiderman 3 (la más taquillera del año) o libros como el último de Harry Potter recaudaron en un fin de semana. Algo que indica que la conversación del otro día era más importante de lo que algunos se pensaban. Que un videojuego recaude más que un supertaquillazo de pantalla o que un best-seller quiere decir que las cosas están cambiando mucho en muchos ámbitos, pero en especial en el del mundo de los videojuegos y el entretenimiento. Sí, parece que ya somos más los que conectamos la consola y jugamos partidas on-line con cientos de amigos, pasando horas de auténtica diversión interactiva; diversión que el cine u otros medios no nos proporcionan. Y eso hay que empezar a tomárselo en serio.
Guionistas de Hollywood se han pasado a los videojuegos; Halo, por ejemplo, se ha convertido ya en una saga épica de culto, con una historia fílmica que engancha, una jugabilidad como ningún otro juego ha ofrecido nunca y una capacidad de entretenimiento que supera a los de cualquier película actual. Y es sólo un ejemplo del poder y la potencia que un videojuego puede llegar a tener. La Xbox 360 además de gráficos y buenos juegos, ofrece un entorno de conexión on-line que es una maravilla y que tiene cientos de posibilidades; la Play 3, aunque floja en ventas, tienen una potencia gráfica que ofrece un realismo hasta ahora nunca visto en una consola y no tardará en despegar; y la wii, la gran revolución del año, cambia el concepto de video juego adaptándolo a los nuevos tiempos y haciendo que gente de todas las edades se reúna alrededor de una consola.
Los videojuegos son, desde hace tiempo, un medio poderoso. Y ahora lo estamos viviendo.
Por suerte ya somos más de cuatro “frikis”.